RECURSOS EN OÑA

- Un lugar geográfico: El municipio de Oña, enclavado entre las comarcas de las Merindades y La Bureba, presenta unas condiciones físicas muy contrastadas. Por un lado, la parte llana de la Bureba, nada tiene que ver con la zona abrupta de la Sierra de la Llana o de los desfiladeros del Oca y del Ebro. En la primera zona domina la llanura cerealista mientras que en el resto es muy frecuente encontrarse con explotaciones forestales de pinos. Tanto el Ebro como el oca han tardado miles de años en horadar estos desfiladeros donde están muy presentes las verticales paredes de roca caliza.

- Historia: La vida actual del municipio y sobre todo de la localidad nada tiene que ver con lo que esta fue en un pasado. Existen testimonios de vida desde el paleolítico en las cercanas cuevas de la Blanca y el Caballón. El estratégico emplazamiento jugó un importante papel en la comunicación entre la Meseta y los puertos del cantábrico. Pero el verdadero auge de la población comenzó en la época medieval. En el año 950, el conde Fernán González concedió fueros a la Villa. Don Sancho, Conde de Castilla, otorgó a la Villa el rango Condal, y creó allí un señorío infantado para su hija Trigridia, que tuvo por tributarios más de 200 villas y 300 iglesias enclavadas desde el Nervión al Pisuerga y desde el Arlanzón al Cantábrico. El poder de Oña en los comienzos del Condado de Castilla fue muy extenso. En 1033 el rey Sancho el Mayor de Navarra convierte el Infantado en Monasterio Benedictino más poderoso de Castilla. Tras el asesinato de Sancho II en Zamora, el Cid trae su cuerpo a enterrar a Oña, convirtiendo el monasterio de San Salvador en primer panteón Real de Castilla. En el Monasterio se guardan los restos de reyes, condes e infantes. Los privilegios comerciales y aduaneros de la Villa propició el establecimiento de una colonia judía.

- Arte: La localidad de Oña, debido a la importancia de su histórico pasado, conserva un gran legado. En la localidad sobresalen los diferentes monumento: Iglesia Abacial de San Salvador : en ella se refleja la grandeza artístico monumental de la Villa. Accedemos a ella a través de una gran escalinata, a la que da la fachada del atrio, con una galería de esculturas del S.XV, que representan a los reyes y condes sepultados en el interior. En la bóveda, tras el pórtico románico, se exhiben las bellas pinturas del S.XV, obra de Fray Alonso de Zamora. Al interior se accede por una puerta de estilo gótico mudéjar, cuidadosamente tallada por Fray Pedro de Valladolid. Tras pasar la puerta, aparece ante nosotros una amplia nave de estilo gótico, llena de retablos y pinturas de gran interés. El mayor interés del edificio reside en el crucero. La fantasía de los artistas es apreciable en su original y trabajada sillería coral de nogal, del S.XV. De un gran valor son los Panteones Condal y Real, obra gótico mudéjar, que guardan los sarcófagos de reyes, condes e infantes de Castilla, tallados en finas maderas. Se trata de una obra única por su originalidad de formas y decoración. No hay que olvidar que estamos ante el Primer Panteón Real de Castilla, donde El Cid trajo a enterrar a su rey asesinado, Sancho II. En la sacristía herreriana del S.XVI se exponen retablos, trajes reales bordados de los S.X y XI, y la impresionante estatua sepulcral en alabastro del obispo López de Mendoza, del S.XVI. Pieza de incalculable valor es un tapiz bordado en seda y oro sobre lino, que fue mortaja del Conde Sancho. En el claustro gótico,joya arquitectónica y escultórica obra de Simón de Colonia, se muestran los sepulcros de los Condes de la Bureba y del Obispo de Osma. Monasterio de San Salvador : en su fachada clásica encontramos estatuas de los condes y reyes fundadores y escudos heráldicos. Hoy en día este espectacular edificio es ocupado por un hospital psiquiátrico. Iglesia y torre de San Juan : en la plaza del Ayuntamiento, resalta el pórtico de esta iglesia, espléndida muestra de la escultura del S.XIII, y su interior gótico. Junto a ella se levanta una torre medieval, restaurada actualmente como museo. Desde su planta superior, la vista de la villa es inmejorable. Casco urbano : el sabor medieval está presente en todas las puertas y murallas de la villa. Calles estrechas se abren a las plazas del mercado, ayuntamiento y monasterio. En todo el casco urbano encontramos sólidas casonas, algunas de ellas con escudos heráldicos y, en la calle Barruso, se conserva lo que en otro tiempo fuera la judería.

- Tradiciones y fiestas: a lo largo del año Oña celebra numerosas fiestas: San Iñigo el 1 de junio, San Juan el 24 de junio, San Vítores el 26 de agosto y Santa Paulina el 21 de octubre. A finales de septiembre se celebra una feria agraria y artesanal. A principios de agosto, en Oña se celebra una representación que devuelve a la población a los orígenes de Castilla: es el Cronicón de Oña.

- Deportes y ocio: Además de las pistas deportivas y las piscinas de la capital del municipio, algunas localidades conservan aún sus boleras. En La Parte de Bureba existe un campo de fútbol. El medio favorece la práctica deportiva: piragüismo en el Oca y Ebro, escalada en los desfiladero y paseos a pié, en bici de montaña o a caballo por los numerosos caminos y sendas. Paralelo a la carretera, a las vías del tren y al Oca, en dirección a Trespaderne, se ha acondicionado un ameno paseo con impresionantes puentes metálicos, y junto a estos varias zonas de recreo.

- Gastronomía: además de los productos de huerta y de los frutales del cercano valle de Caderechas, el municipio es conocido por sus embutidos, sus morcillas, su miel, su queso y su repostería.

- Teléfonos y servicios de interés: Ayuntamiento: 947-300001 / Oficina de Turismo: 947-300001 / Centro médico: 947-300087 / Farmacia: 947-300096 / Guardia Civil: 947-300013 / Estación de Servicio: 947-300174

 
 
 
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