NATURALEZA EN VILLARCAYO DE MERINDAD DE CASTILLA LA VIEJA

El municipio de Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja se emplaza en el norte de Burgos, en el centro de las Merindades.

Tanto el impresionante paraje que el río Ebro ha originado en el desfiladero de los Hocinos , al abrirse paso entre las sierras de la meseta y Tudanca, como toda la ribera del Nela, Peña Horrero o la Canaleja son algunos espacios naturales que conforman las Merindades

El Soto es un privilegiado espacio formado por campas, jardines, arboledas, paseos y unas excepcionales piscinas naturales a escasos metros del centro de la Villa de Villarcayo.

Junto al encantador medio natural, se encuentran dispersos por la Merindad más de 30 pueblos llenos de historia y arte.

El testimonio de la alta edad media se constata en la rocosa necrópolis de Peña Horrero, en el Eremitorio de la Mosquita de Incinillas, y en los enterramientos antropomorfos de Villacomparada y Cigüenza.

La Merindad de Castilla la Vieja fue una de las siete antiguas Merindades, regidas por un Merino que actuaba como delegado Real. Es el año 1560 durante el reinado de Felipe II cuando el doctor Mendizábal, establece en la localidad de Villarcayo, la capitalidad de las Merindades. Ya en este siglo, la Merindad de Castilla la Vieja y la villa de Villarcayo se fusionan formándo el actual municipio.

La mayoría de los pueblos de la Merindad guardan en su interior la herencia de su glorioso y batallador pasado: Torres, palacios, Casas fuertes y casonas solariegas.

La arquitectura popula r está basada en el modelo de la casa montañesa, cuyo elemento más característico está en la solana o balcón corrido de madera que se emplaza en la planta alta. Es también tradicional un ancho portalón de acceso al patio, que se cubre con un pequeño tejado.

Junto a edificios civiles y casas populares, existen numerosas iglesias románicas y góticas, entre las que destacan las de Bisjueces, la Aldea, Villanueva la Blanca, Escaño, Insignias, Villacomparada, Torme y Escanduso, y esta última calificada como una de las más pequeñas del románico mundial.

El museo del monasterio de Santa María la Real, expone los restos de los monasterios de Vileña y Río Seco, entre los que resaltan sus sepulcros.

Las galerías acristaladas, el quiosco de música, el ayuntamiento y la torre del corregimiento, resaltan en la plaza mayor de Villarcayo. Desde el interior de la modernista iglesia de Santa Marina se puede admirar el colorido de sus originales vidrieras y catalogadas entre las mejores de España.

Además de la cita semanal del mercado de los lunes, tradición vigente desde que en el año 1571 se otorgará a ese derecho a la villa, Villarcayo celebra la feria de Pascuilla y la del Corpus, donde podemos encontrar toda clase de productos típicos.

En los meses veraniegos varias localidades del municipios rinden homenaje a su patrón. En la villa, además de las fiestas patronales en honor a nuestra Señora y San Roque, goza de gran popularidad la verbena de las Guindas, que se convierte en una obligación para el visitante la degustación del artesanal licor.

Cada año asciende la participación en el popular carnaval, que atrae a los visitantes de todo el contorno y de provincias limítrofes. En los últimos años se celebra en la villa del día de las Merindades: danzas, artesanía, turismo, degustaciones y charlas, son algunos de los alicientes de la jornada, que reúne en el soto a numeroso público.

El concurso nacional de salto s anima al final del verano. La villa se ha convertido en un obligado punto de encuentro para los amantes del caballo por las distintas ferias y concursos que existen a lo largo del año.

En el año 1998 comienza su andadura el concurso de caballo Hispano Bretón, que intenta mantener razas pequeñas que se encuentran en peligro.

Afamado son los productos gastronómicos del municipio, y en especial su chorizo que ha dado gran renombre Villarcayo. Vale la pena degustar la miel, los pasteles, las patatas fritas, el queso fresco, la morcilla y las carnes de vacuno, que ya cuentan con una garantía de calidad.

Los restaurantes de municipios tienen bien merecida su fama por la elaborada cocina tradicional, basada en la utilización de ingredientes de primera calidad. La oferta de restauración se adapta a todas sus economías y necesidades. Entre algunas opciones señalaremos las siguientes: Hotel la Rubia, Mesón El Cid, Posada Granja Ribacardo, Hostal Plati, Restaurante La Chaparrilla, El Callejón, El Casino, Los Hermanos, Laín, La Tabla, Taberna Sebas, El Barral, Pereda y Asador Villarías.

Otros establecimientos son la Cervecera las Francesas, Chico, Jauja, River, D. Nuño, Jarras, Luis Moni, Bodega Santos Juanes, Ana Mari, Bruno y Felipe.

Todos los alojamientos, Hotel la Rubia, Doña Jimena, Hostal Plati, Mini Hostal, Pensión Munich, Casa Rural el Kabauter y Posada Granja Ribacardo han optado por la creación de una oferta de calidad. El complejo de las francesas está formado por el camping y las piscinas públicas.

En el entorno natural de El Soto se encuentran el resto de instalaciones deportivas y de ocio: paseos, campos de fútbol, frontones, pistas de tenis, y las excepcionales piscinas naturales del río Nela.

La residencia constituyó otro de los pulmones de la Villa. Se trata de un espacio donde existen distintas edificaciones rodeadas de una gran variedad de vegetación, con gran color sobre todo en los meses de otoño.

El tiempo de ocio, podemos realizar distintos itinerarios y paseos por la naturaleza, incluido un tramo del sendero GR-1, que enlaza Gayangos con la bella localidad de Puentedey. Golf, pesca, bici de montaña, equitación y los deportes náuticos completan la oferta.

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