NATURALEZA EN EL VALLE DE VALDIVIELSO

El Valle de Valdivielso, en el norte de Burgos, se extiende entre la Sierra de la Tesla y los Montes de la Mazorra. Para acceder a este preciado rincón, el Ebro ha tenido que abrirse paso entre la Sierra de Tudanca y la Tesla, originando el bello desfiladero de los Hocinos. El río, con su tranquilas aguas, ocupa el centro de la depresión. En este singular paisaje de transición, entre el desolado páramo castellano y los montes cantábricos, son frecuentes los entornos de gran belleza, como la subida a Tartalés, los Cárcabos o el embalse de Cereceda. En el Valle, huertas, frutales y fincas de cereal se mezclan con bosquetes de encinas y robles y la típica vegetación ribereña. Este paisaje se completa con pequeños pueblos que se reparten a lo largo del valle, y donde encontraremos iglesias románicas, casonas, palacios y torres, junto a una sólida arquitectura popular que emplea madera y piedra.

El nombre de Valdivielso aparece escrito por primera vez tras la caída del mundo visigótico. Como el resto de las zonas del norte, jugó un importante papel en la repoblación. Su dificultoso acceso hizo que fuera bastión invulnerable en épocas de conflicto.

En el siglo XIII el Monasterio de San Salvador de Oña extiende su dominio a Valdivielso. Es el momento de la plena incorporación a la Primitiva Castilla. Los regidores de la Merindad, fieles a ancestrales constumbres paganas, se reunen bajo una encina, en la Dehesa de Quecedo.

De su grandioso pasado histórico, el Valle ha sabido conservar numerosas edificaciones, entre las que destacan sus iglesias románicas, como las de Valdenoceda, El Almiñé, y por encima de estas, San Pedro de Tejada, una autentica joya del románico.

La calzada de El Almiñé ratifica la importancia del Valle como zona de paso entre el interior de Castilla y los puertos cantábricos.

La arquitectura fortificada, reflejo de su bélico pasado, conserva los mejores ejemplos en las sólidas torres de Quintana, Quecedo y Valdenoceda. Numerosas casonas blasonadas son el testimonio de la condición de hidalgos de muchos de sus vecinos y de los distintos linajes que tuvieron su cuna a la orilla del Ebro. La casa popular adquiere los rasgos básicos del modelo montañés y en ocasiones aparecen ciertos elementos refinados como arcos de acceso.

Las simpáticas gentes de Valdivielso han luchado por conservar su propia personalidad. Tradiciones como la Fiesta del Gallo o la romería de Santa Isabel en El Almiñé se mantienen con el paso de tiempo. Además de paisaje, arte y fiestas populares, el Valle ofrece una extensa lista de posibilidades de práctica deportiva en contacto con la naturaleza: piragüismo, rafting, senderismo, pesca, bici de montaña, escalada, cicloturismo... La agricultura constituye la principal fuente de ingresos de sus habitantes. Si existe un producto de sus huertas que goze de una merececida fama, son las cerezas. En temporada no te vayas sin ellas.

El valle te invita a sumergirte en su historia, visitar sus pueblos, descubrir el encanto de sus gentes y llevarte el así el mejor recuerdo. Comenzaremos el itinerario en Valdenoceda, desde donde la carretera N232 nos adentra en Valdivielso

Valdenoceda: núcleo de dos barrios, en el que destaca el conjunto monumental que forma la iglesia románicade san Miguel y la Torre de los Fernández Velasco. La iglesia de una sola nave con torre, presenta dos altos relieves y varios elementos góticos y defensivos como ajimeces y saeteras. Cercano a este conjunto, en el barrio de arriba, se ubica la casona que fue el solar en las Merindades de la familia De la Garza, descendientes del fundador de la ciudad de Corpus Christi, en Texas.

Quintana: el caserío se estructura en torno a una calle principal, donde se encuentra el Colegio de Huérfanas, del siglo XIX. La Casa Grande, una casona palacio de sillería, de estilo montañés del siglo XVII, perteneció a los Huidobro. Al final del pueblo, y hoy en estado de ruina, se alza un palacio renacentista de planta rectangular y con un torreón en un extremo. En un cerro próximo se levantó la torre de Loja, rehabilitada de forma ejemplar, que exhibe su puro carácter defensivo.

El Almiñé: el núcleo se extiende a lo largo de la calzada que ascendía al páramo, a la ermita de Nuestra Señora de la Hoz, lugar donde cada año se celebra una animada romería el primer domingo de julio. También vale la pena acercarse a El Almiñé el sábado de Carnaval para tomar parte en la popular fiesta del Gallo. En la localidad existen numerosas casas armeras. La iglesia románica de San Nicolás es de gran calidad y sigue la línea de Tejada. Consta de una nave con cúpula y torre sobre el crucero. En su interior se han descubierto interesantes pinturas murales que representan dragones.

Santa Olalla: La iglesia de San Isidoro, construida en el siglo XVI, consta de una nave de tres tramos cubiertos por bóvedas de crucería. Su portada es barroca.

Toba: deriva su nombre del tipo de piedra porosa caliza. El castillo de Malvecino es una fortaleza próxima al pueblo, levantada en el siglo XIV y acomodada a la pendiente. Junto a la carretera hay varias casonas. En las afueras del pueblo se ubica la antigua iglesia, que conserva aún elementos románicos.

Población: la plateresca iglesia de San Pedro destaca sobre el conjunto y consta de una nave con bóveda de crucería compuesta. A ella se adosa la capilla de los Huidobro. El casco urbano está formado por estrechas callejuelas, donde las casas se unen en hileras, que rodean a un torreón con un extenso jardín amurallado. En el río, una buena zona de baños.

Condado: una ladera condicionó la construcción de las viviendas de este núcleo: calles estrechas y un sólido caserío que se adapta a la pendiente. A una de las naves de la iglesia de San Pedro, se adosa la capilla de los Porres. La iglesia de Santa María conserva algunas partes románicas, como la portada. Desde aquí ascendemos un pequeño puerto que nos lleva hasta Cereceda, donde tomamos el desvío de la izquierda que conduce hacia el embalse. Allí el agua del Ebro contrasta con la verde vegetación y la roca caliza.

Panizares: en la iglesia de San Cosme y San Damián se observan los restos de su primitiva base románica en las ventanas, los canecillos y los capiteles. Es curiosa la distribución del caserío en la localidad.

Hoz: el herreriano palacio de los Ruiz de Valdivielso centra la mirada sobre el conjunto. Su cuerpo central une dos altas torres. La iglesia de San Cornelio y San Cipriano tiene una sola nave y un brazo del crucero. Ahora ascendemos con mucha prudencia por la estrecha y serpenteante carretera de Tartalés.

Tartalés de los Montes: el ascenso es espectacular: un paisaje de roquedas por donde discurre un arroyo que cae en cascada. Junto a esta, labrado en la caliza y desafiante a la gravedad, se aprecia el antiguo camino de acceso al pueblo, sustituido por un estrecho túnel. El pueblo se emplaza en el corazón de La Tesla. El caserío se organiza alrededor de su popular plaza. La iglesia de San Miguel es del románico tardío.

Valhermosa: con una altura considerable, aunque ha sido desmochada, se alza la torre de los Saravia de Rueda. A la construcción del siglo XV y XVI se adosa un muro almenado y un palacio. La ermita se emplaza en las cercanías.

Arroyo: armonioso núcleo extendido a lo largo de una calle por la que discurre un arroyo de cristalina agua procedente de la Tesla. Abundan las magnificas casonas que se intercalan entre las sólidas casas populares. La casa palacio de los Bustamante se ubica en la entrada al conjunto. Su gótica iglesia destaca por su dimensión.

Quecedo: En la capital de la Merindad destacan sus excelentes casonas, entre las que podemos admirar el palacio de los Huidobro, de los siglos XV y XVI, con su torre almenada. La casa de los Gómez de Quecedo está decorada por escudos y vítores en la fachada. El hermoso conjunto urbano, de trazado medieval, se caracteriza por sus estrechas callejas con pequeñas casas populares, que han sido construidas con piedra y madera. En las cercanías se hallan las denominadas "cuevas de los moros": catorce nichos excavados en la roca de la época altomedieval. En las afueras se ubica la iglesia gótica de Santa Eulalia.

Puente Arenas: la iglesia de Santa María es un edificio plateresco con algunos restos románicos y góticos. En torno a la iglesia se levantan varias casonas y palacios, algunos de los cuales emplean sillar en su muro y exhiben bellos escudos. En las proximidades de esta localidad, en la falda de la Tesla, se asienta sobre uno de los primeros monasterios medievales, la iglesia de San Pedro de Tejada, auténica joya del románico. La iglesia se caracteriza por poseer gran unidad de estilo. De aspecto muy compacto, sostenta sobre el crucero su airosa torre prismática, en la que se abren ocho ventanas con doble parteluz. Los canes de su fachada poseen una extensa variedad temática, con motivos simbólicos, eróticos y lúdicos, trabajados con gran calidad. La portada de acceso al interior de la iglesia, carece de tímpano, pero presenta un interesante contenido iconográfico. En ella se aprecian los Evangelistas con forma alada, los Apóstoles y el Pantocrator.

Paseando por Valdivielso

La Calzada de El Almiñé

El caserío de El Almiñé se desarrolla a lo largo de una antigua calzada empedrada que salvaba las dificultades que presentaba la comunicación entre el Ebro y el páramo. Desde la románica iglesia de San Nicolás emprendemos nuestro recorrido por la carretera hacia el final del núcleo. En este tramo observamos la calidad de las edificaciones de este bello conjunto. Junto a la última casa finaliza el asfalto y comienza la calzada. El recorrido es ascendente en todo momento, y el desnivel que salva la calzada se acerca a los 400 m. Es muy curioso observar como la vegetación, en la predominan las encinas, desaparece a medida que ascendemos hacia el páramo. En la calzada, deteriorada con el paso del tiempo, se puede apreciar la técnica constructiva: dos líneas de gruesas piedras ponen límite al relleno del interior. La calzada conserva tramos mejor conservados que incluyen muros laterales que ayudaron a igualar el desnivel. Una vez arriba, en las inmediaciones de la Ermita de Nuestra Señora de la Hoz, podremos contemplar con asombro la gran ruptura paisajística que se produce en este lugar, donde el desolado páramo da paso al siempre alegre Valle de Valdivielso. En el entorno de la ermita, cada primer domingo de julio, se dan cita los habitantes del Valle en una animada romería. Deberemos de emprender el regreso por la calzada, descendiendo de nuevo a El Almiñé. En el descenso divisaremos una excelente panorámica y el puerto de la Mazorra, que antaño sustituyó a esta calzada como vía de comunicación.

TELEFONOS DE INTERES

Ayuntamiento de la Merindad de Valdivielso:

947-303100
Centro médico (Arroyo): 947-303125
Centro médico (Quintana): 947-303199
Farmacia (Puente Arenas): 947-303154
Centro médico (urgencias): 947-131922
Guardia Civil (Villarcayo) 947-131017
Servicio contra incendios: 947-281579
Central de Reservas de Turismo Rural: 947-130140
 
 
 
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