El Ebro, a su paso por las tierras de las Merindades, en el norte de Burgos, deja en una de sus orillas la pequeña y bella ciudad medieval de Frías. La silueta de su castillo, levantado sobre un peñasco, tiene como fondo el imponente pico Humión, incluido en el espacio natural de los Montes Obarenes.
La acción erosiva del Ebro ha modelado este territorio, ubicado entre las hoces de la Horadada y Sobrón. El Molinar, afluente del Ebro, ha creado un bello paraje a su paso por Tobera; allí, una continua sucesión de saltos de agua contrasta con el desafiante cortado rocoso y con el colorido verde que proporcionan las abundantes encinas.
La ciudad de Frías, aislada sobre un cerro, aparece ya nombrada en el año 867, en plena repoblación. En el siglo XI, la ciudad es vendida al Conde Sancho García. A la muerte del conde castellano, Frías pasa a depender del reino de Navarra y es gobernada por el rey Sancho el Mayor.
Es Alfonso VIII, quién en 1.202, otorga fueros a Frías y favorece su desarrollo económico. Frías pasa así a depender de Castilla, extendiendo su dominio sobre el Valle de Tobalina. La prosperidad económica de la época originó el asentamiento de una colonia judia. El puente sobre el río Ebro fue un paso obligado en la comunicación entre los puertos cantábricos y la meseta. Sobre este puente, en el siglo XIV se levantó una torre con la misión de cobrar el impuesto del pontazgo.
En 1.435, Juan II otorga a Frías el t'tulo de ciudad, para cambiarsela más tarde a Don Pedro Fernández de Velasco por Peñafiel. El pueblo, gobernado hasta ese momento bajo el poder real, se negó a someterse al dominio del ambicioso Señor Fernández de Velasco o Conde de Haro. Tras un largo asedio, los vecinos de Frías debieron acatar las normas que impuso su nuevo Señor. Los Reyes Católicos crean el Ducado de Frías para los Velasco el mismo año en que Cristobal Colón descubre América.
Hasta el siglo XX, el cultivo de la vid tuvo gran importancia, ocupando esta actividad a mas de 2.000 personas. Aún quedan viñedos de los que se obtiene el el afamado txakolí.
El castillo de los Velasco y la iglesia de San Vicente presiden la ciudad. En torno a estas edificaciones y salvando la pendiente del cortado rocoso de toba, se apiña el caserio, organizado en estrechas y empinadas calles empedradas. Las casas se adosan unas a otras y se caracterizan por el empleo de piedra y típicos entramados de madera.
Por lo general constan de planta baja y dos o tres alturas, con una estrecha fachada. Algunas de ellas cuelgan de la roca, desafiando a la gravedad.
Por San Juan, el 24 de junio, se celebra la fiesta del Capitán, en la que se conmemora la revelión de Frías contra el poder feudal, así como la liberación de las tropas napoleónicas. El Capitán, elegido por el pueblo y bailando con una bandera, es acompañado por unos danzantes a la hora de recorrer las pendientes calles del conjunto urbano.
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Puente |
Durante todo el año, Frías muestra su carácter festivo. Además de la fiesta de El Capitán, en enero y septiembre se celebran sus animadas fiestas patronales. En la feria agrícola y artesanal, a finales de agosto, se venden y exponen desde objetos hechos a mano por la escuela taller de joyer'a, hasta los sanos productos de la tierra, como frutas y hortalizas, entre las que destacan las conocidas lechugas.
Es recomendable degustar la rica gastronomía tradicional, basada en las ricas materias primas. Para pasar la noche podremos optar por alojarnos en una cómoda casa rural, pensión, hostal o acudir a las modernas instalaciones del camping, en la orilla del Ebro.
Las prácticas deportivas como senderismo, equitación, pesca, piragüismo o bici de montaña, nos aseguran el pleno contacto con un entorno privilegiado: los Montes Obarenes.
Rutas por la Ciudad y nuestros pueblos
Castillo de Frías: el carácter defensivo de esta construcción, comenzada en el siglo XII y modificada en los sucesivos, se aprecia en todo su conjunto. Se accede a su interior por medio de un puente levadizo sobre un foso excavado en la roca. La defensa se basa en una estratégica ubicación: de una roca parte la torre del homenaje. Todo el per'metro del castillo tiene altos muros, con numerosas saeteras, rematado por un cuerpo almenado. En torno al amplio patio de armas quedan restos de sus antiguas dependencias como graneros, bodegas o estancias de servicios. Desde la parte superior de la torre del homenaje y desde los tres ventanales de sus muros, rematados por capiteles románicos, la vista de la ciudad es excelente.
Muralla de la Muela: construida en el siglo XIII, sirve de defensa para la ciudad. Bordeaba todo el conjunto y a su interior se podía acceder a través de tres puertas: la de Medina, la del Postigo y la de la Cadena.
Iglesia Parroquial de San Vicente: es la iglesia que más resalta de las que tuvo la ciudad. Ubicada en un extremo del cortado rocoso, de su primitiva construcción románica solo quedan algunos restos, ya que tras la caida de su torre en 1.904 se levantó una nueva. Su portada principal hoy se exhibe en el Museo de los Claustros de Nueva York. En el siglo XIV y XVI se añaden dos capillas a la nave principal, la del Santo Cristo de las Tentaciones y la de la Visitación. En el interior se pueden admirar retablos, altares, sepulcros, pinturas, así como una amplia colección de imaginería religiosa.
El conjunto urbano: aprovechando la roca como sólidos cimientos, las casas de estrechas fachadas se adosan entre sí originando las empinadas calles que conforman este original conjunto medieval. La solana de la parte superior es uno de los elementos diferenciadores de esta singular construcción, que emplea toba y entramados de madera.
Convento de San Francisco: esta primitiva edificación del siglo XIV, hoy ha cambiado su uso.
Iglesia de San Vítores: levantada entre los siglos XIII y XIV, de su estilo gótico conserva la espadaña y la portada sur.
Convento de Santa María de Vadillo: fue ocupado por una comunidad de canónigos de San Agustín y utilizado como hospital. Entre los actuales restos se encuentran partes de su antigua construcción gótica y renacentista.
Molinos harineros: se instalaron en el cauce del Molinar para aprovechar la continua corriente de agua.
Puente: sobre la antigua construcción medieval se levantó una torre para controlar el paso y cobrar el pontazgo. El puente fue un paso obligado en la comunicación de la Meseta y la Rioja con el Cantábrico, y a la vez necesario para vadear el caudaloso río Ebro.
Ruta por nuestros pueblos
Quintanaseca: de este pequeño núcleo cercano a Frías resalta su iglesia, que aún conserva parte románica.
Tobera: ubicada al comienzo de un estrecho desfiladero, la bella localidad es atravesada por el río Molinar, que salva el desnivel con esbeltos saltos de aguas. Junto al río y bajo la sombría y cortada roca caliza, la ermita del Cristo, un humilladero y un puente romano, conforman una bella estampa.
Paseando por Frías
El Molinar
Este es un corto paseo que recorre un tramo del río Molinar. Partiendo del centro de Tobera, remontaremos el curso del río por la derecha. En el camino, la sucesión de saltos de agua es constante. Llegamos así a la Ermita del Santo Cristo. Desde allí, tras una breve parada para disfrutar de este magnífico entorno, continuaremos la marcha por la antigua carretera. Unos metros más adelante el salto de agua es espectacular.

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TELEFONOS DE INTERES
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Ayuntamiento de Frías: |
947-358761 |
| Oficina del Espacio Natural de Montes Obarenes: |
947-358587 |
| Centro de Salud: |
947-358770 |
| Servicio contra incendios: |
947-281579 |
| Guardia Civil: |
947-300013 |
| Camping de Frías |
947-357198 |
| Restaurante Ortiz |
947-357067 |
| Restaurante El Chato: |
94-7357145 |
| Pensión Hortensia: |
947-357145 |
| Hostal Duque de Frías: |
947-358743 |
| Casa Rural Pili: |
947-358565 |
| Central Reservas Turismo Rural: |
947-130140 |
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