DATOS GENERALES - INFORMACION POR MUNICIPIOS
 
DATOS GENERALES DE LAS MERINDADES

Las Merindades es una comarca natural claramente delimitada, que ocupa el tercio norte de la provincia de Burgos en la Comunidad Autónoma de Castilla y León. La componen 27 Municipios: Alfoz de Bricia, Alfoz de Santa Gadea, Arija, Los Altos, Berberana, Cillaperlata, Espinosa de los Monteros, Frías, Junta de Traslaloma, Junta de Villalba de Losa, Jurisdicción de San Zadornil, Medina de Pomar, Merindad de Cuesta Urria, Merindad de Montija, Merindad de Sotoscueva, Merindad de Valdeporres, Merindad de Valdivielso, Oña, Partido de la Sierra en Tobalina, Trespaderne, Valle de Losa, Valle de Manzanedo, Valle de Mena, Valle de Tobalina, Valle de Valdebezana, Valle de Zamanzas y Villarcayo de M.C.V; Con una población total (a uno de enero de 2005) de 24.536 habitantes lo que hace que su densidad de población sea de 8,70 hab/km 2.

Está u bicada sobre las estribaciones meridionales de la Cordillera Cantábrica en su sector oriental, tiene una superficie total de 2.821 km2 y dentro de la provincia limita al sur con las comarcas de Páramos y Bureba-Ebro. De la misma forma establece los límites autonómicos al norte y al oeste con la Comunidad Autónoma Cántabra, al este con la provincia de Alava y al noroeste con la provincia de Vizcaya. Las Alturas: Media de las capitales es de 671 m, la Máxima es de 1.718 m. (Castro Valnera) y la Mínima es 198 m. (El Berrón).

En su gran extensión confluyen varios elementos geográficos: la Meseta Castellana, el Valle del Ebro y la Cordillera Cantábrica, esto hace que sea un espacio de transición, existiendo zonas muy diferentes en cuanto a paisaje, vegetación, economía, habitat o arquitectura al asociarse en un mismo entorno paisajístico rasgos de la España húmeda cantábrica, y de la España mediterránea seca.

Se trata de una zona de montaña media accidentada en la que se sitúan lo pasos naturales de Castilla y León al País Vasco. Hidrográficamente, pertenece a las cuencas del Duero y del Ebro, los ríos Ebro, Nela y Jerea, se han ido abriendo paso entre sierras y pequeñas montañas, dando origen a numerosos y bellos desfiladeros.

En el medio natural encontramos parajes de gran interés medioambiental y paisajístico, muy bien conservados y con una buena variedad vegetal.

Desde el punto de vista administrativo, el área de desarrollo está constituida por 27 municipios. La especial organización geográfica de la comarca arrastra una tradición milenaria como espacio agrario de hábitat disperso, que en la actualidad se mantiene. Este hecho justifica que la citada agrupación municipal esté constituida por 425 entidades poblacionales.

A nivel socioeconómico tiene gran influencia, especialmente en algunos valles con salida hacia el País Vasco, la proximidad de esta Comunidad Autónoma confiriéndoles a algunos de sus núcleos urbanos ciertas características propias.

CLIMA

La localización de Las Merindades, en la vertiente meridional de la Cordillera Cantábrica, y su orografía particular en la que alternan macizos montañosos con amplios valles, son dos factores que condicionan, en gran medida, el clima de la zona.

El régimen térmico está caracterizado por sus prolongados inviernos denotando el carácter continental en las grandes oscilaciones térmicas, pero en general el clima es más benigno que en el resto de la región, por su situación en las vertientes cantábrica y mediterránea, los valores térmicos alcanzados son clara muestra de ello: la media del mes más frío es superior a los 4ºC, mientras el más caluroso no sobrepasa los 19ºC.

Tª media anual........................................... entre 8 y 13º centígrados

Tª media del mes más frío......................... entre 2 y 5º centígrados

Tª media del mes más cálido..................... entre 16 y 20º centígrados

El estudio de la variable térmica anual, nos revela una continentalidad atenuada.

La duración media del período de heladas está en torno a los 8 meses (octubre- mayo), llegando a los 10 meses en las zonas septentrionales.

Cabe citar la importancia de fenómenos como lloviznas, nieblas y rocío, que adquieren un nivel excepcional durante el periodo seco. De este modo se amortiguan los efectos de la ausencia de lluvias, sobre todo en las áreas meridionales. El número de días de niebla anual ronda los 50.

El régimen hídrico viene marcado por abundancia generalizada de las precipitaciones. Se establece una precipitación media anual en torno a los 1.000 mm, apareciendo una disminución progresiva de los índices pluviométricos del norte a sur, máximos en la franja trazada desde el Valle de Valdeporres al Valle de Mena y mínimas en los Altos.

El reparto de las precipitaciones a lo largo del año es un reflejo de la situación de la comarca en la frontera entre España Atlántica, y la España Mediterránea húmeda: En el área septentrional dominan de las precipitaciones invernales, que unido a la inexistencia de meses secos en el estío, son caracteres típicos atlánticos. Por el contrario en la zona meridional el volumen máximo de precipitación se recoge durante la primavera, apareciendo ya un periodo seco de 1 a 3 meses, propio de las áreas mediterráneas.

Un aspecto distintivo y típico del espacio climático considerado, es el hecho de que parte de las precipitaciones son en forma de nieve, abriéndose el periodo de nevadas probable en el mes de Octubre y durando hasta el mes de Abril pero concentrándose con toda claridad en los meses centrales del invierno.

En los sectores situados a mayor altitud la frecuencia de días de nieve es mayor y ostensible su permanencia, destacando la media anual de 20 días con precipitaciones en la zona Espinosa de los Monteros.

El régimen eólico se manifiesta con un predominio de los vientos del norte y noreste, sobre todo en primavera y verano. Son los del suroeste los que dominan en otoño y sobre todo en invierno. La cuantificación de este fenómeno, nuestra como un 40m % de los casos no superan los 6 Km./h. Entre los vientos significativos, predominan los moderados ( entre 6 y 20 km./h.: 57,14%), sobre los intensos.

Una valoración climática conjunta sitúa el área de estudio dentro de la España Atlántica, con un clima predominante de Montaña, con cierta influencia Continental. Los caracteres principales son los inviernos largos y relativamente fríos, los veranos templados y las precipitaciones abundantes.

GEOLOGIA

La pertenencia de la comarca de la Merindades al macizo montañoso de la Cordillera Cantábrica, y su localización geográfica en el mismo son factores determinantes en su configuración geológica.

En una consideración estructural, se define como una unidad conformada por una tectónica de revestimiento, en la cobertura secundaria y eocena, aún cuando haya actuado por cuenta propia en los detalles, ha seguido en su conjunto las deformaciones del zócalo. Dichas deformaciones tienen su origen en el contacto e influjo de las tensiones procedentes de los grandes macizos situados al este y al oeste de la región Macizo Asturiano y Pirineos, así como la masa inmóvil de la Meseta.

El contraste y la variedad de formas de relieve son el resultado, por un lado de la tectónica que ha determinado las líneas de plegamiento (anticlinal y sinclinal), y por otro de la existencia de materiales de distinta naturaleza depositados en el secundario, terciario y cuaternario sobre los que han actuado los agentes erosivos.

Todo este conjunto de acciones y reacciones da lugar a un paisaje comarcal en el que destacan los siguientes elementos estructurales:

1.- Sinclinal Central Villarcayo- Tobalina es la pieza ordenadora de la unidad estructural comarcal. Se extiende desde Valdeporres hasta Tobalina, con una longitud en torno a los 50 km. Y una anchura 25 km. Un rasgo destacable es la regularidad que presenta en los buzaminetos, que pasan progresivamente de los 50-55º en los materiales más erguidos de los flancos, ala práctica horizontalidad en el sector central.

2.- El flanco Septentrional del Sinclinal Central, con la apariencia de una inmensa repisa o leve plano inclinado entre el sinclinal y las bóvedas anticlinales de Santander y Bilbao. Esta disposición simple y regular se ve perturbada por una serie de accidente localizados, pliegues bruscos de breve desarrollo (Villamartin-Bedón, anticlinales Villalacre y anticlinal de Arcena) y fenómenos de diapirismo (diapiro de mena y de Salinas de Rosio), correspondientes a fracturas profundas del zócalo.

3.- Los Anticlinales en relevo del borde Meridional marcan el paso a unidades estructurales distintas fuera de la comarca. Cuatro grandes bóvedas anticlinales de disposición alargada y culminación uniforme establecen esa separación de oeste a este: anticlinal de Leva, Tesla, Frías y Humión.

En el aspecto litológico es de destacar la adaptación de la cobertera sedimentaria al zócalo, factor determinante en la definitiva conformación estructural de la región. Esta enorme cobertera que alcanza espesores superiores a los 10.000 presenta un desarrollo alternante en cuanto a la naturaleza litológica de los materiales que lo componen, de modo que se observa una sucesión continua de facies duras y facies blandas, factor de gran importancia en la conformación del peculiar estilo de los plegamientos.

En función de la litología, la altitud la pendiente, así como el grado de evolución puede establecerse varias secuencias de suelos que se describen seguidamente

Sobre materiales silíceos aparecerían como suelos clímax tierras pardas húmedas. Son suelos medianamente evolucionados, con un perfil A/(B)/C. No tienen caliza en el solum, pero si contienen calcio en el complejo absorbente. Su reacción es neutra

Sobre materiales calizos poco evolucionados, aparecen en primer lugar suelos con un perfil poco diferenciado A/C, con u horizonte superior, ceniciento oscuro de reacción neutra o ligeramente alcalina, que descansa sobre material calizo blanco. Son los suelos rendziniformes sobre materiales consolidados.

También sobre materiales calizos, pero ya más evolucionados con un perfil tipo A/(B)/C, se encuentra los suelos pardo- calizos:

Suelos con horizonte de Humus muy poco desarrollados.

Suelos con horizonte de Mull forestal muy desarrollados.

HIDROLOGIA

Desde el punto de vista hidrológico, en Las Merindades se diferencian dos vertientes, la Cantábrica y la Mediterránea, correspondientes a las cuencas del Cadagua y del Ebro respectivamente.

El área correspondiente a la vertiente Cantábrica apenas suma 300 km2 y corresponde a la Cuenca Hidrográfica del Cadagua en el Valle de Mena, el noreste de la comarca. Sus limites son claros y vienen marcados por la Sierra de la Carbonilla, la Peña, el Cabrio y Ordunte. Los cauces de mayor entidad en la misma son el Ordunte y Cadagua.

El resto de la comarca pertenece a la vertiente Mediterránea. Es el Ebro el cauce principal, observado el sur de la comarca de oeste a este recoge todas las aguas de los km2 restantes, por lo que esta área queda englobada dentro de la cuenca Hidrográfica de Ebro. Existe toda una serie de subcuencas subsidiarias, que se articulan en numerosos cursos, en ocasiones subterráneos que canalizan la captación de la abundante pluviosidad hacia el Ebro. Los cauces de importancia que caben citar son el Trueba, Trema, Pucheruela, Nela, Jerea, Jalón, Engaña, Cerneja y Oca entre otros

A excepción de un pequeño conjunto de lagunas en la Merindad de Montija, las únicas masas de agua dulce de importancia son las retenidas en los embalses. El mayor de ellos es el del Ebro al oeste de la comarca, que se reparte su superficie con la vecina Comunidad Autónoma Catalana y cuenta con una capacidad de embalses de torno a los Hm3 . Otros de menor entidad son los de Sobrón, Crecedera y Cillaperlata, también en aguas del Ebro pero en la zona suroriental, y por último el de Ordunte en el Valle de Mena.

Es de destacar la gran cantidad de fuentes, pequeñas lagunas y arroyos de caudales variables, propios de zonas de montaña que vierten sus aguas a los cursos principales.

La presencia de extensos paquetes calcáreos favorece la filtración de las aguas y la formación de circulaciones y bolsas subterráneas ligadas al proceso de karstificación. De acuerdo con la catalogación Nacional de sistemas acuíferos del ITGME, la comarca, a excepción del sector nororiental, se localiza sobre el Sistema Acuífero 64 denominado Cretácico de la Lora y del Sinclinal de Villarcayo (al que pertenecen también la cuenca cántabra del Ebro y parte de la Lora). La cubeta sinclinal Villarcayo-Tobalina constituye el eje principal hacia el que fluyen todas las aguas. Este sistema acuífero está caracterizado por un valor de recarga natural subterráneo total de 400 hm3/año.

VEGETACIÓN

Monte alto, monte bajo y matorrales, se reparten la superficie casi en igualdad, aún así se pueden establecer algunos sectores bien definidos.

En primer lugar destaca todo el conjunto de los macizos o cresta de la divisoria y Montes de Ordunte, que constituyen uno de los espacios forestales de mayor valor geográfico y económico. Desde la Merindad de Valdeporres con sus grandes montes de Matanela y Engaña, hasta el Valle de Mena, con la masa de Ordunte, el monte alto caracteriza de manera más o menos continuada toda la vertiente meridional, el reverso de la cresta divisoria, del mismo modo que ocurre hacia el Norte.

Una segunda alineación forestal, mucho más degradada y fragmentaria, se localiza sobre el conjunto de la gran cresta del Turonense, también desde la Merindad de Valdeporres hasta el Valle de Mena y Losa, prolongándose por tierras alavesas. Son restos más o menos amplios separados entre si, como toda la banda de los llamados Montes de la Peña, situados en el Valle de Mena bajo la cornisa calcárea, en el talud desde Leciñana de Mena hasta el Valle de Angulo. Esta última característica individualiza las masas vegetales de la Depresión de Espinosa de Los Monteros. En esta alineación más meridional las formaciones vegetales se restringen, de hecho al frente Menés ya apuntado, y al reverso Losino, que cuenta con montes bien poblados; Villabasil-Relloso (Monte Redondo), los de Gurriela, Baró, Berberana. Entre ambos y en el Valle de Mena, se conservan algunas masas dispersas que se tratan más de monte bajo que de auténtica formación forestal; se localizan sobre la cresta intermedia que divide la depresión Menesa desde Irús hasta Nava.

Una tercera banda, también oeste-este, pero de más reducida longitud, se diferencia más al sur sobre el conjunto de crestas y depresiones de Losa, al sur del gran valle principal.

El conjunto de asociaciones vegetales hoy existentes dentro de la formación arbórea y monte bajo presenta una gran variedad:

•  Quejido (Quercus lusitania). Es la asociación más característica de esta región de transición bioclimática, adaptándose por igual a la abundancia de precipitaciones como a su disminución estival. Por ello era la asociación más importante en la época medieval, pero al encontrarse en zonas bajas fue víctima de la roza, por lo que hoy se ha convertido en una reliquia.

•  Encina (Quercus ilex). Aparece por encima del quejido en altitud, la causa no es mayor resistencia al frío o mayor apetencia por la humedad. La localización responde a un claro condicionamiento edáfico que retringe en esta zona el habítat del árbol mediterráneo por excelencia y mediatiza mejor representación del monte bajo denso. A diferencia del quejido, la encina no ha desaparecido al localizarse en suelos no utilizables y por su integración en las economías domésticas de los pueblos.

•  Roble (Quercus pyrenáica y Quercus sessiliflora). Frente al quejido que también es llamado roble en la región, los robles propiamente dichos muestran, lo mismo que la encina, una limitación a suelos específicos, se asientan sobre suelos arenosos o areniscosos como en el Monte de Somo en la Merindad de Sotoscueva. Es indiferente a la altitud, pues lo mismo aparecen en el Valle de Mena que en la Depresión de Espinosa de los Monteros. Ha sido una de las víctimas de la tala por su calidad maderera.

•  Haya (Fagus sylvática). De gran porte, de excepcionales dimensiones, aparece como el árbol dominante en las vertientes meridionales del Macizo de la divisoria y Montes de Ordunte, también el La Peña hacia el norte se observa en todos el talud desde Cadagua hasta Anzo.

•  Pino (Pinus pinaster, y Pinus silvestris). Las grandes masas de pinar, los rodales reducidos, los ejemplares aislados, constituyen uno de los más habituales paisajes de buena parte de comarca, lo mismo en la divisoria, que en los Montes de Ordunte. De esta manera viene a acaparar la mitad de las posibilidades madereras de la zona. Con seguridad representa la asociación más extensa, en mejores condiciones y beneficiada además por una sistemática política de repoblación. Estas plantaciones se iniciaron a mediados del pasado siglo, utilizando prácticamente especies del género Pinus: pino silvestre (Pinus sylvestris), pino monterey (Pinus radiata), pino negral (Pinus nigra), pino resinero (Pinus pinaster). El fin principal era la obtención de madera, aunque existían otros secundarios como la resinación. Hoy estos aprovechamientos son reducidos.

Las áreas de repoblación se localizan principalmente en el área meridional, en Oña y en la Sierra de la Tesla. Frente a estas, en el área septentrional se puede trazar una franja de núcleos de repoblación, desde el Valle de Mena hasta le Merindad de Valdeporres, con una mancha más importante en la zonaq de Espinosa de los Monteros- Merindad de Sotoscueva.

•  Matorral. Ocupa las dos terceras partes de la vegetación natural si se incluye dentro de las áreas de monte bajo. El brezal es el matorral típico de la comarca. Asociado al brezo encontramos otros matorrales como madroños, tojos, enebros, y en las partes más húmedas helechos.

FAUNA

La enorme diversidad y riqueza vegetal de Las Merindades permite intuir también una gran riqueza faunística, cuya distribución responde de forma directa a la estructura y distribución de los biotopos: Bosque, matorral, roquedos, cultivos...

La riqueza ornitológica se puede observar en los diversos ecosistemas. Desde los bosques de ribera donde destaca el ruiseñor, el mirlo acuático (Cuiclus cuiclus), las lavanderas.., en los habitats forestales con el pito real (Picus viridis), el pico picapinos (Dendrocopus major), como en una banda deforestada cubierta actualmente por matorrales, frecuentados por escribanos (Emberiza cia), bísbitas (Anthus spp.) y por supuesto córvidos. Son de destacar las poblaciones de importancia cinegética como perdiz roja, codorniz y becada. El aspecto ornítico se completa con las poblaciones de aves rapaces: El águila real (Aquila chrysaetos), el buitre leonado (Gyps fulvus), el alimoche (Neophron percnopterus) y el águila culebrera (Circaetus gallicus) son algunas de sus principales representantes.

Los numerosos ríos de la zona albergan tanto ciprínidos como salmónidos. Trucha común (Salmo trutta), barbo (Barbus bocageí), Carpa (Ciprinus carpio), bermejuelas, entre otros. Asociadas a estas áreas destaca la presencia de gran número de especies de anfibios, entre ellas las comunidades de tritones tanto palmeado como alpino (Triturus spp.), así como reptiles: Culebra viperina (Natrix maura), cuñebra de collar (Natrix natrix), lagarto verde y ocelado..etc

Las comunidades de micromamíferos están representadas por musarañas (Sorex spp.), ratones y topillos (Chthrionomys glareslus, Microtus agretis) en su vertiente atlántica. Especies con un carácter más mediterráneo como el topo común (Talpa europaea), el lirón careto, ratón común, y el erizo (Erinaecus europeus) son comunes en todo el área.

La comunidad de carnívoros también es rica y diversa. Son habituales especies como la marta (Martes martes), la comadreja, el zorro (Vulpes vulpes), y otras más escasas como el gato montés (Felis sylvestris) y el tejón. La zona también cuenta con la presencia del lobo en algunas áreas, sobre todo del Valle de Mena y del Valle de Losa.

Entre las especies más frecuentes de ungulados, destaca el corzo (Capreolus capreolus) siempre ligado a formaciones boscosas en ambientes montanos, y el jabalí (Sus scrofa) presente en todas las áreas.

Por último cabe citar los complejos kársticos como espacios de enorme singularidad faunística y con un interés científico importante, entre los que ocupa un lugar relevante Ojo Guareña. La fauna cavernícola es muy específica, en la que destaca especies de invertebrados de nueva descripción.

 
 
 
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