LA HISTORIA EN OÑA

- Historia: La vida actual del municipio y sobre todo de la localidad nada tiene que ver con lo que esta fue en un pasado. Existen testimonios de vida desde el paleolítico en las cercanas cuevas de la Blanca y el Caballón. El estratégico emplazamiento jugó un importante papel en la comunicación entre la Meseta y los puertos del cantábrico. Pero el verdadero auge de la población comenzó en la época medieval. En el año 950, el conde Fernán González concedió fueros a la Villa. Don Sancho, Conde de Castilla, otorgó a la Villa el rango Condal, y creó allí un señorío infantado para su hija Trigridia, que tuvo por tributarios más de 200 villas y 300 iglesias enclavadas desde el Nervión al Pisuerga y desde el Arlanzón al Cantábrico. El poder de Oña en los comienzos del Condado de Castilla fue muy extenso. En 1033 el rey Sancho el Mayor de Navarra convierte el Infantado en Monasterio Benedictino más poderoso de Castilla. Tras el asesinato de Sancho II en Zamora, el Cid trae su cuerpo a enterrar a Oña, convirtiendo el monasterio de San Salvador en primer panteón Real de Castilla. En el Monasterio se guardan los restos de reyes, condes e infantes. Los privilegios comerciales y aduaneros de la Villa propició el establecimiento de una colonia judía.

 
 
 
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